# 5 - EL CORAZON HERIDO

Hola!  Yo soy el Padre Edwin Keel.  Soy un sacerdote de la Sociedad de María y el Promotor
para los Laicos Maristas.  Esta es la quinta charla en la serie de la espiritualidad de Maria.  

   Hemos hablado sobre el gozo como la base de la vida de María y de la vida de los Maristas.  
Hemos hablado como el Padre Jean-Claude Colin, fundador de los Maristas, expresó una vez
como nosotros debemos saborear a Dios para poder estar transformados y a conocer el gozo de
Dios en nuestras vidas.

   Padre Colin dijo:  “Usted tiene que aprender a saborear a Dios.  Saborear a Dios es sentir su
corazón herido.”  La vida espiritual, entonces, será transformado.  Por la gracia de Dios,
estaremos cambiados.  “En la carta a los Hebreos podemos leer;  “nuestro Dios es como un fuego
que consume a nosotros.”  Muchas autores espirituales y otros que son escritores místicos, hablan
de estar heridos.  A veces es en referencia de nuestros propios pecados y preocupaciones en la
presencia de Dios.  A veces es en referencia a unas experiencias que rompen la cáscara de nuestro
corazón.  Abraham Joshua Heschel fue un pensador y sabio muy famoso quien vivió en el siglo
veinte.  En una intrevista con su hija en el aniversario de los 100 años de su nacimiento,
preguntaron a Susannah Heschel, también una teóloga Judia, como podia aceptar la muerte de su
madre, sus hermanas, y otros parientes en el Campo de los Nazis.  Ella respondió; “Hay una frase
en la Zobar, un tratado místico de los antiguos Judios que dice que solo una persona con un
corazón roto puede ser una persona integral.”  Eso es una frase muy críptica, y uno de las
interpretaciones de esta frase es que cuando el corazón está roto, entonces, es cuando la presencia
de Dios vendrá a llenarlo.”  Yo dería que un corazón roto, o un corazón herido, necesito llenarse
con la presencia de Dios, y después tendrá más espacio para los demás.  Cuando aceptamos
nuestros sufrimientos con fe, estamos más sensibles a los sufrimientos de los demás y con más
compasión para con ellos.

   En una de nuestras charlas, hemos hablado de María quien nunca guardó su alegría/gozo para si
misma sino lo compartió con los demás.  Padre Colin siempre quería que los Maristas tenga como
lema a llenar los demás con allegría y gozo.  Es por eso que él deseaba que los Maristas sepan
saborear a Dios y sentir sus corazones heridos.  

•        sóla si tenemos un corazón roto, es decir por las experiencias de la vida,
•        sólo si llegamos a experimentar la misericordia de Dios en lugar de nuestra egoismo y
complacencia,
•        sólo podamos experimentar la misericordia de Dios quien va a salvarnos de nuestra
complacencia y egoismo.  

Entonces, podamos conocer la alegría y gozo de Dios y tener el privilegio a compartir esta alegría y
misericordia con los demás.

    Padre Colin sabía saborear a Dios y dijo que esta es la llave que abre la puerta para servir a los
demás, tal como para los sacerdotes, los religioso/as, y los laicos.  El fue convencido de la gracia
de Dios en nuestras vidas cuando tomamos el tiempo y de estar dispuestos a tomar el riesgo de
saborear a Dios en nuestras vidas.

   El Padre dijo; “si una persona no ha saboreado a Dios, esa persona no ha muerto todavía a si
mismo”.  Por el otro lado, él dijo una vez a un sacerdote encargado de un programa en el
seminario, y podemos aplicar esto a nosotros mismos cuando estamos en la preparación de servir;  
“El hombre [y la mujer] no puede hacer nada en este campo, porque eso es un asunto para Dios.  
A la vez, si están en unión con Dios, ganarán más en un día de trabajo.  Sí, una vez que ha
saboreado a Dios, tendrá sólo un problema más:  no seguir adelante. Entonces, la llave a la
dedicación y el celo en servir a los demás es saborear a Dios y morir a si mismo.  
En un testimonio de una Hermana Marista Misionera.  En el año 1886, después de varios años en
la misiones en el Pacífica del Sur, donde el clima y los rigors de la mission aparentement afectó su
salud, ella escribió estas palabras al Superior General de los Maristas:

“Siempre he tenido mucho amor para la Sociedad de los Marists, porque ella ha sido una madre
para mí, por eso, nunca voy a olvidarme de ella, ni de sus misiones donde Nuestro Señor me ha
dejado trabajar y saborear la dulzura de su misericordia.  Estoy feliz que he dejado mi salud para
servir a ellos; espero que con la gracia de Dios, podré dar todas mis fuerzas para seguir sirviendo a
Jesús donde El desea.”

   Los Maristas tiene alegría y gozo como la manera de servir.  Si tomemos este via, vamos a
saborear a Dios, morir a nosotros mismos, conocer las misericordias de Dios en nuestras vidas, y
darse al servicio de los demás, compartiendo el gozo con ellos y ayudándoles a descubrir la
misericordia de Dios en sus propias vidas.  Esta es la manera de María.  Esta es la manera de los
Marists.
   

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