# 3 - COMPARTIR LA ALEGRIA

Hola.  Esto es el Padre Edwin Keel.  Soy  un Sacerdote Marisa y promotor del los Laicado
Maritas.  Este es el tercero en la serie de discursos en la espiritualidad Marista.

Hemos estado hablando acerca de la alegría, la alegría como una característica clave de la vida de
Marista, porque la alegría fue tan central y una realidad en la vida de María, y la alegría fue lo que
la dirigió y la indicó a través de su vida.

Pero la alegría fue no sólo algo que María poseyó. Fue también su regalo a otros, verdaderamente
su regalo al mundo entero.

Cuándo María, mantuvo a Jesús en su vientre, visitó su primo a Isabel y entró la casa de Isabel,
nos dicen que el bebé en el vientre de Isabel saltada con alegría al sonido del saludo de María.  Y
cuando Jesús nació, el ángel anunció a los pastores la alegría que María había traído a Jesús al
mundo: "Yo le traigo noticias de gran alegría, para ser compartidas por todas las personas.  Un
salvador ha nacido a usted, Cristo el Señor.”  Para traer a Cristo a todo que encontramos, para
llevar a Cristo al mundo, para saludar a personas de tal manera que es Cristo que habla con
corazones y  se llenan de alegría  por saber que las bendiciónes y favor de Dios esta en ellos: eso
es la manera de María.

Es la manera de María porque es la manera de Cristo. Y es la manera cristiana. Tres veces en el
Evangelio según S. Juan, nos dicen que el propósito de Jesús' es compartir su alegría con nosotros:

En el capítulo quince, Jesús nos dice que si mantenemos sus mandamientos, especialmente el
mandamiento para adorar el uno al otro, nosotros nos quedaremos en su amor. Entonces él pasa a
decir, "yo le he dicho esto para que mi alegría pueda estar en con ustedes y su alegría puede ser
completo".

En el capítulo dieciséis del mismo Evangelio según S. Juan, Jesús habla de cómo los discípulos
están tristes, ahora que Jesús está a punto de morirse, pero que ellos lo verán otra vez después de
la resurrección. En aquel momento, cuando Jesús ha sido establecido en el poder en la mano
derecha de Padre y puede interceder para ellos, los discípulos pueden preguntar al Padre algo en
Jesús' el nombre y el Padre lo otorgarán. Jesús pasa a decir "pregunta y usted recibirá, para que su
alegría pueda ser completa".

Finalmente en capítulo diecisiete, otra vez en S. El Evangelio de Juan, Jesús ora al Padre para sus
discípulos y declara que él vuelve al Padre—eso es, él está a punto de morirse por amor a
nosotros. Jesús entonces dice, "le digo todo esto para que ellos—mis discípulos—pueda compartir
mi alegría completamente".

S. Juan debe entendió realmente el mensaje  del propósito entero de Jesús' la vida entre nosotros
fue de compartir su alegría con nosotros, y que el propósito de la confraternidad cristiana es que
nosotros quizás compartamos esa alegría entre nosotros mismos y traer lo a otros. Para ve a Juan,
que agarró esta alegría, hablando en sus cartas de cómo él desea ahora compartir la alegría con los
nuevos cristianos a quien él escribe:

En su primera carta, S. Juan describe la gran alegría de haber visto, oído y tocar a Jesús en
persona: "Lo que fue del principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo
que miramos sobre y tocamos con manos concierne la Palabra de la vida—para la vida fue hecho
visible; nosotros lo hemos visto y testificamos y proclamamos a usted la vida eterna que estuvo
con el Padre y fue hecho visible a nosotros—lo que hemos visto y hemos oído que proclamamos
ahora Para que usted pueda tener también la confraternidad con nosotros; para nuestra
confraternidad está con el Padre y con su Hijo, Jesucristo". S. Juan entonces dice, "escribimos
esto para que nuestra alegría—suyo y mío—pueda ser completo".

Y en su segunda carta, S. Juan dice que él planea visitar las personas que él escribe a, y habla con
ellos cara a cara. Aquí están sus palabras: "Aunque tenga mucho para escribir a usted, yo no
pienso utilizar papel y tinta. En vez de eso, yo espero visitarle y para hablar cara a cara, para que
nuestra alegría—suyo y mío—pueda ser completo".

Jesús vino para nada menos que para compartir su alegría, su alegría eterna, con nosotros. El
cristiano que ha venido a conoser a Jesús y la alegría que él trae, quieren compartir esa alegría con
otros. Nuestro Santo Padre, Papa Benedicto XVI, hablando con algunos obispos africanos, indicó
que catequistas y maestros "debe ser formado bien en la fe y capaz de comunicar la alegría y el
desafío de Cristo siguiente". Y el Santo Padre se regocijó que los catequistas legos en el país de
Ghana, aunque "a menudo entorpecido por la falta de recursos o ambientes hostiles, se quedaron
mensajeros intrépidos de la alegría de Cristo".

María, que para nosotros Maristas es el cristiano modelo, el discípulo modelo, el creyente modelo,
trajo la alegría de Cristo a todo que ella encontró. Y Maristas aprende de María a hacer lo mismo.
Esto es las manera que Padre. Jean-Claude Colin, el fundador del Maristas, describió nuestra
misión:

Un día que él hablaba con el Padre Julian Eymard, que fundó luego la Congregación de Bendito
Sacramento y ha sido canonizado a un Santo de la Iglesia. Fr. Colin le dijo: "Usted debe encontrar
todos con paz del alma, haciendo de todas cosas y  todas personas, trayendo la alegría a los
corazones de otros. Cuándo haciendo esto le cuesta algo, bien entonces, nosotros debemos hacer
un sacrificio al Señor bueno y entonces nosotros debemos morirnos realmente a nosotros
mismos... Siempre sea alegre: se regocija en el Señor siempre".

Otro tiempo, Padre Colin dando un discurso en un retiro de los sacerdotes Marista, y diciendo
cómo ir acerca de predicar en parroquias las misiones. El dijo, "no es para dinero que trabajamos,
pero para la salvación de almas, y nosotros podemos contarnos más rico, más sumamente
honorado y afortunado ser los instrumentos de la salvación por ser llamado a extender la paz y la
alegría en las almas de las personas".

Eso es la manera de María. Y eso es la manera de Marista. Venga únanos en el trabajo de María y
ayude a traer la alegría de Cristo al mundo.

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